
Limpieza de teja y pizarra
Retirada de musgo, liquen y alga negra sin abrir el poro de la pieza.
- Baja presión y cepillado
- Revisión de solapes al terminar

Limpiamos y te contamos qué hemos visto arriba
Musgo, líquenes, hojarasca y canalones cegados. En la limpieza de tejados en León trabajamos a presión controlada, tratamos la superficie para que tarde años en volver y te entregamos un informe con fotos del estado real de la cubierta.
Garantía de 5 años
Por escrito en cada presupuesto
Desplazamiento gratuito
También a la provincia y El Bierzo
Presupuesto sin compromiso
Cerrado, con partidas detalladas
Atención rápida
Respondemos el mismo día laborable

Mantenimiento, no estética
No limpiamos para que el tejado quede bonito desde la calle. Limpiamos porque el musgo retiene agua contra la teja durante días después de cada lluvia, y esa humedad permanente multiplica los ciclos de hielo que la pieza sufre cada invierno.
Es la intervención más barata de todo el catálogo y, bien hecha, la que más años añade a una cubierta sana.
Mantenimiento de cubierta
Casi nadie pide una limpieza de tejados por prevención. Se pide cuando el canalón rebosa, cuando la fachada aparece manchada bajo el alero o cuando alguien se fija desde la calle en que el faldón norte ha cambiado de color. Para entonces el musgo lleva años trabajando, y su efecto no tiene nada que ver con la estética: es una capa viva que retiene agua contra la teja durante días después de cada lluvia.
En un clima como el de León eso es exactamente lo peor que le puede pasar a una cubierta. La pieza cerámica húmeda de forma permanente absorbe agua por su porosidad, esa agua hiela por la noche, se expande y abre la teja desde dentro. Una cubierta limpia se seca en horas; una cubierta con tres centímetros de musgo tarda días, y multiplica el número de ciclos de hielo que sufre cada invierno. Limpiar no alarga la vida de un tejado por capricho: la alarga porque interrumpe ese mecanismo.

Retirada de musgo, liquen y alga negra sin abrir el poro de la pieza.

El atasco que rebosa por dentro del alero y moja la fachada todo el invierno.

Tratamiento posterior para que el musgo tarde años en volver.

Superficies planas donde la suciedad acaba en el desagüe y lo cierra.

Polvo, polen y cal reducen la producción sin que el inversor avise.

Cuando el atasco no es hojarasca sino un nido, y vuelve cada primavera.
Pide fecha para el desmusgado y la limpieza de canalones antes de que empiece a acumularse agua.
Cuatro efectos, todos medibles y todos acumulativos.
El musgo actúa como un fieltro empapado sobre la teja, y mientras esté húmedo la pieza no se seca. Cada noche por debajo de cero, el agua alojada en el poro se congela. Ese ciclo repetido decenas de veces al año produce el descascarillado en láminas tan característico de los faldones a norte de la provincia.
Las raicillas crecen por debajo de la teja buscando humedad y, con el tiempo, la separan milímetros de su asiento. Un solape que se abre medio centímetro deja de proteger frente al viento con lluvia: el agua ya no corre por encima, se cuela por debajo, y suele diagnosticarse como avería cuando era falta de mantenimiento.
El musgo desprendido no desaparece: baja con el agua y se acumula en el canalón, donde se compacta con tierra y hojarasca hasta formar un tapón que retiene agua de forma permanente. Un canalón con quince centímetros de sedimento pesa mucho más de lo que sus ganchos calcularon.
Una capa continua de musgo empapado suma decenas de kilos por faldón, pero sobre todo tapa la vista: no se ven las piezas partidas ni el mortero de cumbrera cuarteado. Por eso la limpieza termina siempre con un informe fotográfico del estado real de la cubierta.
Según el material y el estado
No hay un solo método correcto. Hay un método correcto para cada material y para cada estado de conservación, y la diferencia entre acertar y equivocarse se paga en años de vida útil.

Primer paso, siempre
Es el primer paso siempre, y en teja muy antigua o muy porosa a veces es el único. Se retira la materia con cepillo de púa blanda, en el sentido del agua y de cumbrera hacia alero. Es lento y no deja la teja de color uniforme, pero no abre el poro ni desplaza piezas.

Herramienta de doble filo
La hidrolimpiadora es una herramienta útil y peligrosa a partes iguales. A presión alta y boquilla cerrada arranca la capa superficial de la teja: queda espectacular el primer día y absorbe el doble de agua el resto de su vida. Trabajamos con presión moderada, boquilla de abanico y distancia constante, y nunca por debajo del solape.

Sin subir a la cubierta
Para canalones accesibles y para cubiertas donde no compensa el riesgo de pisar, se trabaja con sistema de aspiración telescópico desde el suelo, con cámara en el extremo. Resuelve la hojarasca y el sedimento sin que nadie suba, y es la opción habitual en viviendas de dos plantas con canalón perimetral despejado.

Terrazas y azoteas
En terrazas y azoteas el objetivo cambia: el problema no es la teja, sino el sumidero y la lámina. Se retira la suciedad sin productos agresivos que puedan atacar la membrana y se comprueba que el agua evacúa. Si la superficie ya ha perdido estanqueidad, la limpieza solo sirve para diagnosticar, y lo que toca es una impermeabilización de la cubierta.
Dos tratamientos, no uno

Dos productos, dos funciones
Son dos productos distintos con funciones distintas, y se venden a menudo como si fueran lo mismo. Uno actúa sobre el musgo que ya ha crecido; el otro, sobre las condiciones que hacen que vuelva a crecer. Aplicados juntos y en el orden correcto rinden más que cualquiera de los dos por separado.
Se aplica sobre la superficie ya limpia y seca. Elimina las esporas y el micelio que quedan en el poro después de la limpieza mecánica, que son las que hacen que el musgo vuelva en dos temporadas. Usamos productos registrados y de aplicación profesional, con los sumideros taponados y el escurrido recogido.
No es pintura ni sellador: es un tratamiento que penetra en el poro de la cerámica y reduce su capacidad de absorber agua sin cerrar la transpiración de la pieza. En teja antigua y porosa marca una diferencia real frente a las heladas. En teja nueva de baja absorción aporta poco, y decirlo forma parte del presupuesto honesto.
Pintura para tejados. Devuelve el color un par de años, cierra la transpiración de la teja y convierte cualquier reparación futura en un problema, porque la pieza nueva nunca casa con la pintada. Si alguien te la ofrece como solución de mantenimiento, pregunta qué pasa cuando empiece a desconcharse.
La limpieza rinde el doble si se hace en el momento adecuado del año. El calendario completo de revisión previo a la temporada fría está en la guía sobre mantenimiento del tejado antes del invierno.
El elemento con más avisos
Recoge el agua de todo el faldón y la conduce a la bajante por una pendiente mínima; basta con que un puñado de hojas y tierra formen un tapón para que esa pendiente deje de existir.

Cada otoño
En zonas con arbolado —plátanos en la capital, pinos y encinas en toda la provincia— el canalón se llena cada otoño. Lo que se acumula no son solo hojas: es tierra arrastrada y musgo desprendido. Ese sedimento retiene agua todo el invierno y hiela dentro del canalón, que es como se deforman y como se sueltan los ganchos.

La falsa gotera más común
Cuando un canalón rebosa, el agua no cae limpiamente al suelo: corre por detrás, moja el alero y la cabeza de muro y aparece como una mancha de humedad en la esquina superior de una habitación. Es una de las falsas goteras más frecuentes que atendemos, y la única forma de descartarla es mirar el canalón antes que el tejado.

Antes de dar por resuelto
De poco sirve limpiar el canalón si la bajante está obstruida a mitad de recorrido o si la arqueta de pie está colmatada. Por eso hacemos prueba de evacuación: se echa agua por el extremo más alejado y se comprueba que sale por donde debe.
Cuatro preguntas rápidas para saber si tu cubierta puede esperar o si conviene mirarla antes del otoño.
Marca una opción en cada pregunta y verás si la limpieza puede esperar o conviene adelantarla.
Antes de tocar nada se mira el estado de la teja: una pieza descascarillada o floja no aguanta el paso de nadie y hay que resolverla antes de limpiar, no después.
Se taponan bajantes y sumideros para que el sedimento no acabe en el desagüe, y se cubren las zonas sensibles del patio o del jardín antes de aplicar producto.
Cepillado y arrastre del musgo y la hojarasca en el sentido del agua, empezando por la cumbrera y bajando. Nunca a contracorriente del solape.
Agua a la presión mínima que resuelve, con boquilla abierta y a distancia. El objetivo es limpiar la superficie, no decapar la pieza.
Biocida sobre la superficie ya seca y, si la teja es porosa y el cliente lo aprueba, hidrofugante incoloro que reduce la absorción de agua.
Limpieza de canalón y bajantes, prueba de evacuación y entrega de un informe con fotos del antes y el después y de cualquier defecto detectado arriba.
No es una advertencia comercial. Las caídas en altura en trabajos domésticos siguen siendo una de las causas principales de accidente grave en el hogar, y una cubierta con musgo húmedo tiene menos agarre que un suelo helado. A eso se suma un problema técnico: la teja curva no soporta el peso concentrado de una persona y se parte bajo el pie sin previo aviso.
El daño colateral es el otro motivo. La mayoría de las cubiertas que encontramos con solapes abiertos y piezas desplazadas no las estropeó el temporal: las estropeó alguien caminando por ellas para limpiar el canalón o para colocar una antena. Subimos con equipo de protección, línea de vida o andamio según el caso, y con escaleras de teja que reparten el peso sobre varias hileras.
| Trabajo | Unidad | Rango | Qué incluye |
|---|---|---|---|
| Limpieza de canalón y bajante | Metro lineal | 4 – 9 € | Con mínimo de desplazamiento por visita |
| Limpieza de cubierta de teja a baja presión | m² | 6 – 12 € | Retirada de musgo, liquen y hojarasca |
| Tratamiento antimusgo con biocida | m² | 3 – 6 € | Aplicación sobre superficie limpia y seca |
| Hidrofugante incoloro sobre teja | m² | 5 – 9 € | Reduce absorción; opcional según porosidad |
| Limpieza de terraza, azotea y sumideros | m² | 3 – 7 € | Incluye rebosadero y prueba de evacuación |
| Revisión anual con informe fotográfico | Vivienda | 90 – 160 € | Canalón, cumbrera, remates y encuentros |
| Retirada de nidos y desinfección de guano | Intervención | 150 – 400 € | Con equipo de protección y residuo gestionado |
Rangos orientativos, no oferta. En viviendas de una misma urbanización agrupamos visitas el mismo día y el desplazamiento se reparte entre todas.

Al terminar
Una teja floja, un remate abierto o una lima que empieza a cuartearse no se ven desde el suelo y sí se ven desde arriba, sobre todo cuando el musgo que los tapaba ya no está. Por eso cada limpieza termina con un informe fotográfico del estado real de tu cubierta.
Si aparece algo que conviene arreglar, lo verás en las fotos y decides tú si toca una reparación del tejado ahora o más adelante.
Los canalones se llenan en octubre y la primera lluvia fuerte encuentra el tapón hecho. Media jornada de trabajo evita un invierno de fachada mojada.
El antes y el después de cubiertas y canalones de la capital y la provincia.

León capital
Faldón orientado a norte con musgo continuo y canalón cegado por hojarasca de plátano, antes de empezar la limpieza.

Mismo faldón, después
Limpieza a presión controlada y aplicación de biocida, con la teja original intacta y sin marcas de decapado.

Tierra de León
Ocho metros de canalón con quince centímetros de sedimento y tierra acumulada, vaciados y con prueba de evacuación final.

El Bierzo
Biocida aplicado sobre la superficie ya seca, con los sumideros taponados y el escurrido recogido.

Armunia
Nido alojado en la bajante retirado y desinfectado tras dos primaveras seguidas de aviso por parte del vecino.

La Palomera
Sumidero y rebosadero liberados de suciedad, con prueba de evacuación de agua al terminar la limpieza.
Una vivienda unifamiliar con 100 a 150 m² de cubierta y sus canalones se limpia en una jornada. Si se aplica antimusgo e hidrofugante, se deja secar la teja y el tratamiento va en una segunda visita corta. En un bloque de vecinos, la limpieza de tejados lleva de dos a cuatro días según el acceso y la altura.
Depende del entorno más que de la antigüedad. Una cubierta despejada y soleada aguanta bien cinco o seis años. Bajo pinos o encinas, con hojarasca constante, el canalón pide revisión cada otoño y la teja cada dos o tres años. En caras norte con sombra permanente, donde el musgo nunca llega a secarse, el intervalo se acorta aún más.
Puede, y de hecho es el daño que más vemos. A presión alta y a poca distancia arranca la capa superficial de la teja cerámica, deja el poro abierto y consigue justo lo contrario de lo que se buscaba: más absorción de agua y más hielo dentro de la pieza. Se trabaja a presión controlada, en el sentido del agua y nunca por debajo del solape.
Usamos biocidas registrados y los aplicamos con el jardín protegido y los sumideros taponados mientras dura la aplicación. El escurrido se recoge. Aun así, si tienes huerto, estanque o animales en el patio, dínoslo antes de la visita: hay productos de menor impacto y se pueden proteger las zonas sensibles con lona.
En León merece la pena en cubiertas de teja porosa o antigua. Reduce la absorción de agua, y menos agua dentro de la pieza significa menos hielo reventándola por dentro cada invierno. En teja nueva de baja absorción, o en pizarra, aporta bastante menos y no lo recomendamos por sistema.
En vivienda de una o dos plantas, sí: con escalera homologada y línea de vida o con pértiga de aspiración desde el suelo, según el acceso. El andamio se plantea cuando hay que andar por el faldón o cuando la altura y el perímetro lo exigen, y en ese caso aparece como partida aparte en el presupuesto.
Limpiamos cubiertas y canalones en León capital, en toda la provincia y en El Bierzo. En pueblos de montaña agrupamos varias casas el mismo día.
Cuando la limpieza destapa que la teja ya no da más de sí y toca cubierta nueva.
Mantenimiento anual de patios, canalones y azoteas como elemento común.
Las señales tempranas que aparecen antes de que la mancha llegue al techo.